En estos días que no he tenido luz eléctrica me puse a pensar (porque sin electricidad en casa, la única que queda es la del cerebro). El café y no tener electricidad no pueden ir juntos. Para qué tomar café -que quita el sueño- si no hay electricidad para hacer nada.
El café y la electricidad fueron el carbón que movió la revolución industrial. La electricidad prolongó las horas laborables y el café fue lo que ayudó a que los trabajadores a mantenerse despiertos.
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Muy cierto.
Toda la razón.